Xbox y Xbox 360 tenían una función que las consolas actuales perdieron: podías grabar música, hacer mezclas y hasta usar tu consola como karaoke

Jesús Zamora

Editor

Todavía recuerdo subir con mi vecino a jugar, que él prendiera su Xbox, se pusiera el GTA 3 y que del radio del coche sonase música que él mismo había grabado. Yo, viniendo de jugar al mismo juego pero en PS2, sentí que lo que había presenciado era magia. Pero cuán equivocado estaba: se trataba de una función clave en Xbox y Xbox 360, la de poder grabar nuestra propia música, función que con el llegar de las nuevas generaciones simplemente ha desaparecido.

Tu música en tu Xbox

Cuando Microsoft estaba a punto de incursionar en el mercado de consolas, su primer y más importante rival a vencer era PlayStation y su flamante PS2. Y para ello, se valieron de hardware más moderno, nuevas franquicias, e incluso le instalaron un lector de DVD a su consola, pero eso no era suficiente, así que Xbox también decidió permitir a sus usuarios grabar su propia música y almacenarla dentro de esta consola.

Como pionera en esa idea de convertir la consola en algo más personal, ek Xbox original aprovechó su disco duro interno para permitir el famoso CD Ripping. Bastaba con insertar un CD de música original para que la consola extrajera las pistas, las comprimiera en formato WMA y las almacenara dentro del sistema. Incluso había la posibilidad de hacer tus propias mezclas con tu música, y hacer de tu Xbox un karaoke.

Después, esa biblioteca quedaba indexada para que algunos juegos pudieran detectarla y usarla directamente, reemplazando bandas sonoras enteras o incluso integrándola dentro del propio mundo del juego, como ocurría en Project Gotham Racing o los juegos de Grand Theft Auto.

De manera continuista, el hardware del Xbox 360 llevó esta función mucho más lejos y la volvió todavía más natural. Ya no se trataba solo de guardar tus canciones, ahora podías abrir tu biblioteca en cualquier momento, reproducir álbumes completos y hacer que la consola silenciara automáticamente la música original del juego mientras mantenía intactos los efectos de sonido, como disparos, motores o explosiones.

¿El verdadero sistema multimedia?

Sin embargo, esta característica de grabar tu propia música se perdería con la llegada del Xbox One, y aquí aparece una ironía difícil de ignorar: justamente esta consola fue presentada como el centro multimedia definitivo de Microsoft:

"Xbox One está diseñada para ofrecer una generación completamente nueva de juegos exitosos, televisión y entretenimiento en un potente sistema todo-en-uno... Es el sistema de entretenimiento doméstico definitivo. El único lugar donde tu entretenimiento cobra vida" mencionó Don Matrick.

Más que una consola, Xbox One quería ser el corazón del entretenimiento en casa, pero su filosofía ya no giraba alrededor del almacenamiento local, sino del streaming. Spotify, Apple Music y otros servicios habían cambiado por completo la forma en que consumíamos entretenimiento, y para las compañías era mucho más conveniente empujar aplicaciones en segundo plano que permitir el ripeo de discos físicos.

A eso se sumaba un problema que ya llevaba años persiguiendo a Xbox y Xbox 360: los derechos de autor. La industria musical endureció sus políticas, el manejo de archivos locales comenzó a verse como un riesgo legal y, además, este tipo de funciones también abría puertas a vulnerabilidades relacionadas con piratería y modificaciones del sistema. El resultado fue simple, y la función desapareció sin demasiado ruido.

Y de esta manera se perdió algo más importante que la simple posibilidad de escuchar a Don Omar o Gun's and Roses mientras jugábamos. Se nos fue una capa de personalidad que hacía sentir a la consola verdaderamente nuestra, una experiencia menos dependiente de suscripciones y más ligada a la propiedad, aunque esta fuera meramente virtual. Algo que, inevitablemente, nos hace preguntarnos como jugadores: ¿realmente vamos hacia delante en esta industria?

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