Bien sabido es que Nintendo siempre ha creado sistemas familiares, y que la violencia, cuando es explícita (y además gratuita), pocas veces tiene lugar en sus plataformas. Por eso, muchos juegos han adaptado su arte y sus mecánicas para encajar dentro de esa filosofía editorial. Sin embargo, creemos que pocos casos fueron tan radicales en su transformación como lo fue Mortal Kombat para SNES, perdiendo prácticamente su esencia en la consola de 16 bits.
La censura de Mortal Kombat
Cuando Mortal Kombat salió a la venta en 1992 para arcades, se convirtió rápidamente en una revolución dentro del género de peleas gracias a su explícita estética y sus novedosas mecánicas de combate. Así que solo era cuestión de tiempo para que llegara a consolas domésticas, y en 1993 apareció finalmente su esperado port para Super Nintendo.
Pero adaptar el juego a la consola de Nintendo no era un proceso sencillo. El equipo de Ed Boon se encontraba frente a un dilema claro: trasladar la experiencia del arcade o ajustarla a las estrictas políticas de contenido de la compañía japonesa. Al final, la decisión estuvo fuera de sus manos. Nintendo exigió una versión considerablemente más moderada del juego, lo que obligó a modificar la violencia extrema, uno de sus elementos más distintivos, para poder publicarlo dentro del ecosistema de SNES.
Mortal Kombat para el SNES
Las diferencias no tardaban en saltar a la vista. La más evidente era la eliminación total de la sangre, sustituida por un extraño efecto gris que pretendía representar sudor o saliva. Como era de esperarse, el cambio rompía por completo con el tono del juego original.
Los famosos Fatalities también fueron suavizados: en la interfaz del juego ni siquiera se les llamaba así, sino Finishing Bonus, una forma evidente de diluir la carga violenta del término. Incluso escenarios icónicos como The Pit fueron modificados: el fondo ya no mostraba cadáveres empalados ni rastros de sangre, dejando un paisaje mucho más limpio y menos inquietante. Hasta el diseño de audio fue suavizado, reemplazando los impactos contundentes por sonidos más neutros y menos agresivos.
Estas decisiones no pasaron desapercibidas para los jugadores, y la polémica fue inmediata. Muchos fans consideraron que la versión de SNES había sacrificado demasiado para adaptarse a las políticas de Nintendo. Años después, el propio Ed Boon explicó el contexto de aquella controversia:
“Fue porque no había un sistema de clasificación establecido, y la gente se oponía al hecho de que un juego tan violento como este no tuviera una clasificación. Nintendo sintió que tenía la obligación de no ofrecer algo como esto en un sistema que es jugado por muchos jugadores jóvenes”.
Mortal Kombat siempre ha sido más que un simple juego de peleas: su violencia exagerada es parte inseparable de su espectáculo, es básicamente su ADN. Y cuando Nintendo le quitó ese elemento, muchos jugadores también sintieron que el juego había perdido una parte de su alma.
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