
La fiebre futbolera se terminó, y con ello, los amantes de la pelota nos quedamos con una resaca nostálgica por el mundial. Como receta curadora, Bandai Namco nos da un acercamiento diferente al de los simuladores populares de deportes con Captain Tsubasa 2: World Fighters; la adaptación de un arco en el manga poco explorado en la animación. Pero con tantos competidores en el mercado, y una franquicia que cada día se convierte más en un nicho, cabe hacerse la pregunta: ¿Vale la pena gastar 60 dólares por revivir viejas glorias de Tsubasa Ozora?
World Fighters: la historia de Tsubasa poco explorada en el anime
Los verdaderos fans de Captain Tsubasa saben que el verdadero valor de World Fighters no está en lo gráfico, mecánicas o rendimiento, sino en que es la primera vez que la saga del Mundial Juvenil del manga de Yoichi Takahashi se sale de las viñetas. Ni en el anime original de 1980 ni en el reboot del 2002, los estudios de animación se aventuraron a mostrar este arco por completo; uno en donde conocemos por primera vez a los rivales de los japoneses que más adelante en la historia tendrán tanto peso.
Ya sea por la longitud del arco, o por alguna otra razón, se ha omitido del imaginario colectivo. Pero de una vez debemos admitir que World Fighters no es una adaptación “uno a uno” que los fans han esperado durante años. Comenzando porque, en medio de una competición tan trascendental, hay un self-insert, en donde el avatar del jugador se une a la selección juvenil de Japón para compartir vestuario con los protagonistas. Así es como el equipo liderado por Tsubasa (mejor conocido como Oliver Atom en México y Latinoamérica), se encamina a coronar a la Tierra del Sol Naciente como la mejor en categorías menores.
Este es el pretexto perfecto para regresar a ver a personajes clásicos con los que todos crecimos. Steve Hyuga, Benji Price, Los hermanos Korioto, Bruce Harper, Richard Tex Tex, Tom Baker, etc, todos con sus nombres originales en japonés. De entrada, esto es un golpe directo a la nostalgia, que funciona muy bien para seguir enganchado en la campaña principal y no saltarte ninguna cinemática. De hecho, para dar más sensación de estar viendo una serie, el modo Historia está dividido en capítulos, que en la mayoría de casos narran un partido en específico, y te presentan los puntos de vista de los rivales. Esta dinámica la vimos cientos de veces en los animes, heredadas directamente del manga, y se mantiene intacta para World Fighters.
Llegados a este punto, vale la pena aclarar que esta entrega, desarrollada por Tamsoft Corporation y Bandai Namco, es una continuación directa de Captain Tsubasa: Rise of New Champions. ¿Es necesario jugarla para entender World Fighters? No, pues ambos cuentan la misma historia de Supercampeones que conocemos. Pero en dado caso de que este sea tu primer acercamiento a la saga, entonces sí necesitarás un bagaje previo, ver un resumen o incluso jugar el primer juego para entender el arco del Mundial Juvenil. La historia arranca dado por sentado que conoces a los jóvenes futbolistas japoneses, y que comprendes por qué algunos de ellos están jugando en el extranjero.
Claro que hay otros modos, como los partidos online y offline, en donde no necesitas este conocimiento. Sin embargo, toda la “carnita del taco” se encuentra en la Historia, comenzando porque terminarla es un paso obligado para desbloquear el contenido que ofrece World Fighters. Así que podemos adelantarte que si esperas un competitivo en línea robusto o mucha rejugabilidad más allá de la Campaña, será mejor que vayas bajando tus expectativas.
A nuestro juicio, la decisión de concentrarse en este modo no es desacertada, ya que responde al tipo de público que quiere llegar. Cada capítulo de la Historia está compuesto por una enorme cantidad de cinemáticas, que incluso pueden llegar a interrumpir los partidos para expresar los pensamientos de los personajes. De hecho, es una dinámica muy fiel al manga, en donde los diálogos y conversaciones reinan sobre la acción. Aquí es igual: de las 10 horas que nos tomó llegar hasta la final de la competición, el 80% de ese tiempo se va en cinemáticas.
Insistimos, este enfoque no es malo, pero sí deja claro a donde apunta Tamsoft Corporation: a un público nostálgico que ama Captain Tsubasa. Lo que sí “flojea” es la ejecución de esta idea desde varias perspectivas. Por ejemplo, sentimos que el self-insert queda un poco sobrante en la historia, pues la elección de diálogos de tu personaje, la relación que supuestamente forja con sus compañeros y su peso en la narrativa se siente de sobra. Las cinemáticas están muy marcadas por pantallas de carga: unas realmente aportan a la trama y otras solo están de adorno.
Y ya que mencionamos las pantallas de carga, debemos admitir que su presencia excesiva se vuelve molesta. Antes de iniciar un capítulo, “pantalla de carga”; cambio de escena en una cinemática, “pantalla de carga”; en medio de un partido, “pantalla de carga” para introducir diálogos. Y lo más inverosímil: a mitad de una cinemática, “pantalla de carga” para la segunda parte de una misma conversación. A veces solo es un fondo negro que dura un instante, pero cuando ves el logo del juego, entonces serán varios segundos de autoguardado.
La situación no solo corta de tajo los partidos, lo cual podría ser comprensible dado los quick time events. Pero que de plano una misma conversación esté dividida por varias de estas pantallas, denota un problema de diseño más serio. Nuestra sensación es que estábamos frente a un juego de la séptima generación de consolas. Misma impresión que tuvimos quienes jugamos Rise of New Champions en 2020. No hay una evolución en ese apartado, y es algo que lamentamos mucho.
Los partidos son divertidos, pero con fallas importantes
De hecho, el apartado técnico no es un fuerte de World Fighters. Tal vez en donde más podemos notarlo es en el campo: esta nueva entrega sigue la fórmula arcade de su predecesor, más que la de un simulador de deportes. Por lo que las estrategias de pizarrón y los planteamientos tácticos quedan en segundo plano. En su lugar, los poderes especiales y los sets de habilidades son lo que realmente pesa en los partidos.
Lo malo es que hay una falta de pulcritud en las hitboxes de los jugadores, las estadísticas de los personajes, la física del balón y las jugadas divididas. Es decir, las fallas se encuentran en los detalles, en las situaciones circunstanciales, y no en todo momento. No estamos midiendo el gameplay con un EA Sports FC o un eFootball; juegos como Rematch o Mario Strikers tienen estos apartados más pulidos. Tanto que, pese a tener partidos de fantasía, siguen una lógica que ayuda a mantener la inmersión.
En cambio, en Captain Tsubasa 2 es fácil salirse de la dinámica con las circunstancias mencionadas, que pese a suceder en momentos específicos de los encuentros, es casi imposible no encontrarlos alguna vez. Por ejemplo, en un saque de banda, la fuerza y la dirección del saque es ambigua, prestándose a balones divididos caóticos. A ello hay que sumarle que el selector de personaje automático en la defensa tiende a fallar, tardando en ejecutarlo aleatoriamente.
A lo mejor no sea un enorme problema que vuelva injugables los partidos, pero sí son un cúmulo de errores que inevitablemente vas a notar. Y más si consideramos que el gameplay es fútbol arcade de acción directa y ritmo vertiginoso. En el terreno de juego, las faltas no existen y la efectividad se basa en avanzar mediante embestidas, regates espectaculares e intercambios de tiros devastadores. En lugar de construir jugadas complejas, el objetivo principal suele ser cargar la barra de energía para desencadenar supermovimientos cinemáticos que desgasten paulatinamente al portero rival hasta romper su defensa.
Siguiendo con las mecánicas, Tamsoft hizo que todo girara alrededor de la Barra de Espíritu, un recurso de resistencia que cada jugador consume al regatear, tirar o defender. El sistema de juego no utiliza un control libre tradicional, sino duelos directos que se parecen a un "piedra, papel o tijera", donde el atacante debe elegir cómo esquivar mientras el defensor intenta adivinar el tipo de entrada para robar el balón. Superar a varios rivales seguidos recarga la energía y permite ejecutar potentes tiros especiales y, por ende, mayor probabilidad de anotar.
Ver cómo las barridas dejan noqueados a los rivales o que los tiros especiales sean tan espectaculares es divertido. Los Supercampeones nunca se habían visto tan dinámicos como en World Fighters, y para un niño que fantaseaba con formar parte del mundo de Oliver Atom, sin duda que cada partido se disfruta demasiado. Más allá de los percances técnicos y de diseño, el gameplay también apunta a satisfacer a quien ya es fanático de la franqucia; a quien ya conoce de memoria los nombres de las habilidades.
En ese rubro, el juego cumple muy bien: su roster de poco más de 110 futbolistas es más que suficiente para satisfacer al fan promedio. Tener a los personajes más icónicos de la saga, junto a las habilidades que conocemos por el anime, te invita a echarte otra partida más para descubrirlos todos. Y sí, la calidad de las animaciones, recreadas en el motor Unreal Engine 5, son lo más espectacular de esta entrega.
Hablando de la personalización de nuestro avatar, esta funciona como un sistema RPG dentro del modo historia. El jugador diseña la apariencia estética de su avatar y desarrolla sus atributos físicos, como Ofensiva, Defensa o Velocidad, según su rendimiento en la cancha. A través de un sistema de afinidad con personajes icónicos como Tsubasa o Hyuga, es posible aprender e instalar sus movimientos distintivos y habilidades pasivas para crear un futbolista a la medida.
El sistema es fácil de entender, pues no tiene demasiadas aristas a considerar. De hecho, el menú de personalización es bastante claro en cómo afecta a sus estadísticas si le pones la habilidad ‘A’ o te decantas por la habilidad ‘B’. También acierta en la variedad de movimientos distintivos, pues tienes a tu disposición todos los personaje importantes de cada capítulo para moldear tu avatar y utilizarlo tanto en modos offline como en el multijugador.
Todo suena realmente prometedor para los que ya tienen interés en Captain Tsubasa 2: World Fighters. Pero, como mencionamos anteriormente, el paquete de contenido más allá del modo historia es bastante justo y moderado. Como modos adicionales al offline, tenemos Partidas rápidas, para echar la reta con solo un amigo más. Aquí podrás escoger a los equipos que aparecen en la campaña, que no solo se limitan a las selecciones juveniles del mundial, sino también se abarcan algunos clubes que aparecen antes de la competencia internacional, como Sao Paulo de Oliver Atom o el mítico Colegio Niupi. Sin embargo, tendrás que acabar la historia para desbloquearlos todos; de lo contrario tendrás una corta lista de seis o siete opciones.
En cuanto al multijugador, el juego presenta el sistema de competitivo por clasificación de toda la vida. En papel, la idea es que los jugadores se enfrenten a partidos únicos, otorgando puntos dependiendo de su desempeño, y colocándolos en rangos como si de Division Rivals de Ultimate Team se tratara. Lo malo es que nosotros tuvimos una pésima experiencia, incluso cuando World Fighters ya estaba disponible para todos.
Para empezar, era un milagro que nos encontrara una partida; literalmente, solo nos conectó a tres en dos semanas de estar intentando. Y cuando lo hizo, el desempeño de la conexión fue lamentable: tirones en medio de los partidos, los quick time events se congelaban y los jugadores se teletransportaban por todo el campo. Revisamos que no fuera nuestro Internet el que fallara y, en efecto, los servidores del juego son los únicos culpables.
Con ello en mente, nos hubiera encantado tener más modos para seguir disfrutando después de la campaña porque, más allá del modo entrenamiento, hay poco más que exprimir. Claro, hay misiones secundarias y “What Ifs” en cada episodio de la historia, lo que te invita a darle una segunda pasada al campeonato mundial. Pero ni con ellas puedes armar un paquete lo suficientemente atractivo como para engancharte el doble de horas de la campaña.
El doblaje latino hubiera quedado como anillo al dedo
Otro de los grandes ausentes de Captain Tsubasa 2 es el doblaje para México y Latinoamérica. Las opciones solo presentan diálogos en japonés, narraciones en este idioma y en inglés, y textos en español castellano. No hay ni una pizca de localización para nuestra región; de ahí se explica que los nombres de los futbolistas sean tan fieles al material original, lo que seguramente encontrará su público contento. Aunque la mayoría preferiría más atención local en este apartado.
Definitivamente escuchar todo en japonés es excelente. Las actuaciones de voz son extraordinarias, y cuenta con el cast del anime de toda la vida. Pero soñar con las interpretaciones de Jorge Roig Garza como Oliver, o Ricardo Tejedo como Bruce, por dar algunos ejemplos, nos hizo valorar lo importante que hubiera sido la localización mexicana para que este juego fuera muchísimo más atractivo.
Por último, solo nos queda hablar sobre el apartado de rendimiento y gráficos. Ya mencionamos que la acción en el terreno de juego se ve sensacional, sobre todo en los movimientos especiales. El estilo de animación recuerda al de las recientes series de la franquicia, lo cual es un acierto. Sin embargo, con el paso de las horas vas notando el continuo reciclaje de gestos para las cinemáticas, los aficionados y las conversaciones; otro punto que no es criminal, pero que le suma una raya más al tigre.
El rendimiento se propone a 60 fotogramas por segundo en la versión de PS5. La mayoría del tiempo, lo cumple; sólo tropieza en momentos intensos de los partidos, en donde hay barridas continuas o acumulación de futbolistas en un sector de la cancha. Afortunadamente, son tan poco comunes que no llegan a trastabillar la experiencia. Aún así, no encontramos opciones de rendimiento en los ajustes u otras amenidades que cada vez son un estándar en la industria.
¿Vale la pena Captain Tsubasa 2: World Fighters?
Captain Tsubasa 2: World Fighters es, ante todo, un juego hecho para los fanáticos de Supercampeones. La nostalgia, el enorme roster y los espectaculares supermovimientos consiguen que la campaña sea una experiencia disfrutable, pero sus problemas técnicos, las pantallas de carga, la escasez de contenido adicional y un multijugador que actualmente deja mucho que desear terminan por limitar el paquete. A ello se suma la ausencia de un doblaje latino que, por el peso de la franquicia en nuestra región, se siente como una oportunidad perdida.
Por ello, resulta complicado recomendar World Fighters a cualquiera que no tenga un cariño especial por la obra de Yoichi Takahashi. Los verdaderos seguidores encontrarán aquí una forma muy particular de vivir un arco que durante años permaneció fuera del anime, pero para el resto existen alternativas más completas y pulidas dentro del fútbol arcade. Si eres de los que crecieron soñando con lanzar un Tiger Shot o un Drive Shot, probablemente disfrutarás el viaje; de lo contrario, quizá sea mejor esperar a que el juego reciba mejoras y contenido que justifiquen su precio.
Con todo ello en mente, nosotros le otorgamos 2.5 estrellas sobre 5 de calificación; un buen juego que sin duda pudo ser mucho mejor.
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