Jugué al nuevo Yoshi and the Mysterious Book y no perdí ni una sola vez: un paraíso interactivo para niños al que le falta una dósis de reto

Jugue Al Nuevo Yoshi And The Mysterious Book Y No Perdi Ni Una Sola Vez A

Alejandro Acevedo

Senior Producer

Durante años, la franquicia de Yoshi encontró una identidad muy específica dentro de Nintendo. Mientras Mario apostaba por precisión, velocidad o plataformas más demandantes, Yoshi siempre funcionó como una aventura más relajada, colorida y creativa. Pero incluso bajo esa personalidad más amigable, juegos como Super Mario World 2: Yoshi’s Island, demandaban habilidad, destreza y riesgo de fallar ante el mínimo error. 

Ahora, con la llegada de Yoshi and the Mysterious Book todo eso resulta extraño y ajeno. Este nuevo juego transforma la aventura en una especie de libro interactivo de exploración biológica, donde descubrir especies, experimentar con el entorno y documentar flora y fauna es más importante que derrotar enemigos, pero, ¿vale realmente la pena?

Un cuento para niños

La historia de Mysterious Book arranca con Bowser Jr., quien descubre un antiguo libro conocido como el Libro de Especies Ocultas, o también llamado Profesor Leo. Dentro de este extraño tomo existe un artefacto capaz de abrir portales hacia una dimensión desconocida.

Bowser Jr. termina siendo transportado a este mundo misterioso y lo único que queda atrás es su planeador. A partir de ahí, el mapa del juego funciona literalmente como un portal hacia distintas regiones de esta dimensión ilustrada y una vez más dependera de Yoshi y sus hermanos dinosaurios investigar criaturas, plantas y fenómenos naturales para descubrir qué ocurrió realmente.

La idea funciona bien porque el juego jamás se siente como una aventura tradicional de rescate, donde hay que pasar muchos niveles, pasar por el típico castillo y llegar al final boss. De hecho, con esa mentalidad iniciamos la aventura. Más bien parece una expedición interactiva. Una mezcla entre plataforma, exploración y cuaderno científico infantil.

De hecho, ni el olvidadizo Profesor Leo recuerda qué contiene sus páginas y realmente no participa como personaje activo dentro de la historia. De este modo, lo que el jugador encuentra es una bitácora de investigación. Cada página se va llenando dependiendo de los descubrimientos que Yoshi tenga con el entorno, las criaturas o la flora del escenario.

La meta principal no consiste solamente en llegar al final de un nivel, sino en descubrir comportamientos, efectos y características ocultas de cada elemento del mundo. Por ejemplo, algunas plantas reaccionan a ciertos objetos como chiles de árbol, alterando su color. Algunas criaturas cambian dependiendo si entran en contacto con el agua. Otras esconden secretos si el jugador interactúa más allá de lo común, como lanzarlo, agitarlo, comerlo, etc. Incluso existe un sistema de pistas que puede desbloquearse usando la moneda del juego para aquellos descubrimientos demasiado difíciles de encontrar.

Todo está construido alrededor de la curiosidad y la verdad es que este recurso premia bastante. Durante unas 14 horas podrás llegar con todas las criaturas y fauna descubiertas; 20 a 30 con toda la bitácora llena. Nuestras sesiones, aunque al principio caóticas, resultaron divertidas y hasta graciosas, al descubrir combinaciones irrisorias en cada misión. Ah y hasta puedes bautizar a las criaturas con tus propios nombres. ¿Deberíamos darle las gracias a Nintendo por esta libertad?

La estructura clásica en un nuego de Yoshi, pero sin desafios

En términos jugables, esta entrega toma muchísimas bases de Yoshi’s Island, obviamente. El movimiento, el salto flotante, las interacciones con objetos, tragar y lanzar huevos siguen siendo parte de la estructura, algo que los más veteranos recordarán fácilmente.

Por supuesto deben de haber cambios entre los más característicos está que Yoshi puede subir a casi cualquier personaje a su lomo. Esto ayuda a que las criaturas sean transportadas en diferentes puntos e interactúen con otros elementos, facilitando el descubrimiento en las páginas. 

El juego constantemente recompensa la observación y paciencia. No solo por encontrar secretos, sino porque literalmente premia al jugador por llenar el escenario de vida y flores. Hay niveles donde los objetivos terminan sintiéndose más como una misión de restaurar un ecosistema que enfrentar a villanos. Eso sí, siguen presentes las clásicas flores girasol coleccionables para aumentar puntuación y desbloquear progreso.

La estructura general también se apoya en un sistema de estrellas. Conforme el jugador descubre nuevas especies, interacciones o efectos ambientales, obtiene estrellas que sirven para desbloquear más niveles. En total existen seis áreas principales por explorar, aunque cada una parece diseñada para incentivar regresar múltiples veces.

Todo bien hasta aquí, salvo por un pequeño detalle: los enemigos y el mundo no hacen daño. De hecho, nada hace daño: ni ataques enemigos, ni trampas, ni caídas, ni nada

Cuesta un poco aceptar esta decisión por parte de Nintendo, porque históricamente, incluso los juegos más accesibles de Yoshi mantenían cierta tensión y reto para los jugadores. Vaya, había margen de error y eso te invitaba a repetir el nivel varias veces. Aquí no. Y ok, no nos parece mal, ya que el juego está enfocado a los más pequeños de la casa o un público menos intenso, pero un selector de difíciles hubiera estado increíble… pero bueno. 

El jugador simplemente atraviesa el escenario sin ninguna consecuencia real. Y aunque eso elimina frustraciones para públicos más pequeños, también provoca que gran parte del diseño pierda impacto.  El resultado es extraño porque la exploración sí engancha, el sistema de descubrimientos sí funciona y el concepto general tiene muchísimo corazón. Pero la ausencia absoluta de riesgo termina quitándole emoción a gran parte de la aventura. Es una decisión que probablemente decepcionará bastante a quienes esperaban una evolución más desafiante de la franquicia.

Encantador y lleno de carisma

Visualmente, este podría ser uno de los Yoshi más creativos que Nintendo ha hecho en años. Tomando en cuenta otras propuestas antañas como Crafted World, Woolly World, etc, este efecto stop motion en personajes y escenarios resulta encantador.

Cuando Yoshi entra al libro, toda la estética cambia por completo. El personaje parece un dibujo animado hecho a mano que le da muchísima personalidad. Cada escenario parece construido como si fueran páginas vivientes de un libro infantil interactivo. Las plantas reaccionan, el entorno cambia y constantemente aparecen pequeños detalles visuales que hacen sentir al mundo vivo.

Ideal para correr sin problemas en Switch 2… aunque tenemos duda si este juego también pudo haber llegado a Switch 1. Gráficamente se ve bien y corre bien, pero así que digas que es un juego demandante… pues no. Lo que sí nos llamó muchísimo la atención es que Nintendo haya decidido reutilizar los sonidos clásicos de Yoshi para este juego, teniendo en cuenta que en Super Mario Bros. Wonder, Nintendo agregó nuevos efectos de sonido para el personaje. ¿No dio tiempo o es muy pronto para cambiarlo?

En cuanto a la música, probablemente sea uno de los aspectos más inteligentes del juego. Conforme el jugador realiza descubrimientos y avanza en la investigación del libro, las canciones comienzan a añadir nuevos instrumentos.

Es un sistema muy parecido a cómo Yoshi’s Island desbloqueaba variaciones musicales al avanzar entre mundos, pero aquí está integrado directamente al progreso de exploración. Aunque no hay canciones icónicas, nos gustó mucho este detalle.

¿El nuevo Yoshi vale la pena?

Yoshi and the Mysterious Book tiene algunas de las ideas más originales que ha tenido la franquicia en mucho tiempo. La estructura tipo bitácora científica, la exploración basada en descubrimientos, la interacción ambiental y el concepto del libro viviente convierten la aventura en algo bastante único dentro del catálogo de Nintendo.

El problema es que la ausencia total de daño rompe demasiado el balance de la experiencia. No se trata de pedir un juego brutalmente difícil. Se trata de entender que el reto también forma parte de la satisfacción de explorar, descubrir y superar obstáculos. Aquí muchas veces parece que el jugador simplemente avanza porque nada puede detenerlo.

Para nosotros, el juego vale la pena para quienes busquen una experiencia relajada, creativa y enfocada en la curiosidad probablemente encuentren algo muy especial aquí. Especialmente niños pequeños o jugadores que quieran una aventura completamente libre de presión. De lo contrario, veteranos de la saga se sentirán un poco desilusionados al ver que Yoshi ya no es sinónimo de reto. En el Yoshimetro, le damos 3 de 5 Yoshis.


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