Onimusha: Way of the Sword regresa por todo lo alto y demuestra que todavía tiene mucho que ofrecer: una aventura samurái que brilla por su combate y dirección de arte

Onimusha

Rodrigo Martínez

Colaborador

Existen sagas legendarias que, por desgracia, han terminado empolvándose en el rincón del olvido, y entre los tesoros de Capcom que el tiempo ha ido cubriendo de polvo, se encuentra Onimusha, una saga que conceptualmente nació queriendo ser un spin-off de Resident Evil en pleno Japón feudal, y que los jugadores veteranos seguro recuerdan con mucho cariño.

Tras un par de remasterizaciones que sirvieron de aperitivo, los genios de Capcom han vuelto a hacer de las suyas para entregarnos Onimusha: Way of the Sword, una obra realizada con muchísima pasión bajo el motor del poderoso RE Engine. Pero, con la vara tan alta, ¿logra estar a la altura de su leyenda? ¿Es capaz de equilibrar la frescura moderna con ese sabor clásico que tanto nos encanta? Nosotros ya la estuvimos jugando y aquí te contamos qué tanto vale la pena.

El camino de la espada

En Onimusha: Way of the Sword, tomamos el control del legendario Miyamoto Musashi, un guerrero cuyo único objetivo en la vida es recorrer el camino de la espada. Sin embargo, su egoísta búsqueda de gloria se ve interrumpida por una invasión demoníaca que lo manda directo al más allá a manos de los temibles Genma.

Pero el destino le tenía preparada una sorpresa: un enigmático sujeto vestido de blanco lo trae de vuelta a la vida, otorgándole el poder del Guantelete Oni. Este místico artefacto no sólo le permite devorar las almas de los Genma que vaya liquidando, sino que también le abre la puerta al uso de un arsenal devastador. 

De esta manera, Musashi retorna al mundo de los vivos convertido en un Onimusha. No obstante, carga con un nuevo propósito: liberarse de la carga del guantelete, pues según él, el camino de la espada sólo se puede recorrer con la fuerza propia. Esta travesía lo llevará a explorar una versión bastante oscura de Kioto y lo sumergirá en un viaje de introspección. En este escenario, nuestro guerrero iniciará una cruzada para purificar la tierra y, en el proceso, alcanzar una redención que lo transformará por completo.

Preferimos guardar algunos detalles de la historia para que seas tú quien se lleve las sorpresas pero, como ya nos tiene acostumbrados la gente de Capcom, la narrativa es un delicioso platillo. En gran medida, este placentero sabor recae en los hombros de un reparto que desborda personalidad, logrando engancharte conforme avanzas en la trama. 

Tenía rato que no veíamos protagonistas tan bien escritos: ya sea el veterano Takamura o el encanto de Izumo no Okuni, todos logran provocar una emoción, robándote una carcajada, dejándote con una reflexión profunda o incluso apachurrándote el corazón con algún recuerdo melancólico. Incluso los jefes enemigos derrochan un carisma que ya quisieran otros títulos.

El golpe de los mil dragones que explotan

Una narrativa tan robusta no podría brillar sin un gameplay a la altura, y para nuestra fortuna, Onimusha: Way of the Sword cumple con creces. Nos encontramos ante un juego donde la precisión lo es todo.

Utilizar las armas Oni es increíble, convirtiéndose en el recurso ideal para hacer añicos la postura de cualquier Genma

Al soltar los primeros sablazos, tuvimos la ligera impresión de que este Onimusha estaba más empapado de las mecánicas de un souls, sin embargo, la realidad es otra. No estamos ante un título de FromSoftware, simplemente estamos frente a una experiencia que exige un dominio absoluto de los tiempos para ejecutar contraataques y esquivar golpes. 

El corazón de la experiencia son los contraataques Issen, vistosos movimientos cinemáticos que se activan al golpear en el instante preciso. Requieren disciplina, pero su bien diseñada curva de aprendizaje te convertirá pronto en un maestro de la katana. Si aún así te cuesta trabajo, puedes cambiar a la dificultad narrativa, que agrega un indicador sobre el rival para avisarte cuándo esquivar o bloquear, aunque el éxito sigue dependiendo de tu habilidad con el control.

Tal vez en los primeros minutos de juego, podrías tener la ligera impresión de que controlar a Musashi es una experiencia un tanto lenta, pero una vez que le agarres la onda a las combinaciones básicas, la satisfacción de partir a un Genma por la mitad es una cosa exquisita. Incluso esquivar un ataque para luego atacar con un golpe especial o simplemente por el hecho de ver a un enemigo fallar te dejará más que contento.

Ahora, tanto nuestro intrépido Musashi como las huestes enemigas dependen de dos barras fundamentales: la de vitalidad y la de resistencia. Esta última funciona como un medidor de tu capacidad de bloqueo y si no dominas el arte de desviar los embates con la precisión debida, el indicador se desplomará, rompiendo tu guardia y dejándote vulnerable a los Genma.

Para elevar aún más la experiencia, Musashi tiene bajo la manga los poderes y armas Oni. Los primeros no sólo te ayudarán a alcanzar ciertas zonas del mapa y resolver acertijos sino que son un apoyo vital en el combate, permitiéndote destrozar defensas enemigas o recuperar la postura de una forma mucho más ágil tras recibir un impacto que te mande a besar el suelo.

A lo largo de su aventura, Musashi irá descubriendo un tremendo arsenal de instrumentos que se pueden utilizar cuando tu indicador de onipoder está completamente lleno. Utilizar las armas Oni es una delicia, convirtiéndose en el recurso ideal para hacer añicos la postura de cualquier jefe o, para lidiar con un grupo de Genma que se atreva a rodearte. Claro que un arma a distancia no podía faltar, así que también podremos utilizar el arco, una herramienta clave para sacarle jugo al entorno, además del estado Oni, esa transformación que hace mucho más poderoso al legendario Miyamoto Musashi.

En ciertos momentos el detalle visual es tan elevado que te provocará un sobresalto o una genuina repulsión ante lo que estás viendo

Aunque la estructura de juego es lineal, Capcom se las ingenió para ofrecer una muy buena dosis de exploración. Así, tendrás la oportunidad de recorrer las calles de Kioto y otros escenarios para ayudar a sus habitantes mientras limpias la corrupción y el Miasma, una niebla radioactiva, que mantiene bloqueadas ciertas zonas del mapa y que tendrás que purificar. 

Dicho esto, es necesario hacer una que otra misión secundaria y despachar a cuanto Genma se te cruce para recolectar recursos que te permitan mejorar tu equipo. Podrás mejorar atributos como la vitalidad, el daño de la katana y, por supuesto, elevar el nivel del guantelete Oni.

Todo esto se complementa con un árbol de habilidades bastante intuitivo donde podrás pulir tus técnicas de combate junto con tu bolsa de medicinas y los Omamoris, colgantes que brindan beneficios adicionales como más resistencia al miasma o mayor regeneración de salud. 

Sin duda alguna, el plato fuerte de esta entrega son los jefes. Más allá de que derrochan un carisma envidiable, cada duelo representa un desafío de alto calibre que, tras dominarlo, te dejará muy satisfecho. Si bien la curva de dificultad varía entre cada encuentro, la verdadera gozadera está en descifrar sus patrones de ataque.

El único "pero" son algunos problemas con la cámara, que en espacios reducidos se atora tras objetos o se acerca demasiado, dificultando ver los ataques de los Genma. Por otra parte, las misiones secundarias se sienten repetitivas, pues casi siempre consisten en ir a un sitio y eliminar a los enemigos.

Para cerrar con broche de oro, no podemos ignorar que Onimusha: Way of the Sword esconde una generosa ración de coleccionables, estas piezas de información están regadas por Kioto para mantenerte pegado a la pantalla. Como te habrás dado cuenta, este combo de narrativa y gameplay está muy bien aceitado, entregándonos una experiencia que es, sencillamente, increíble.

Kioto, el miasma y la belleza Oni

Gracias a la versión más reciente del RE Engine, el nuevo Onimusha cuenta con un manejo de la iluminación de alto octanaje, sumado a un nivel impecable en el modelado de los protagonistas y de los enemigos. De hecho, prepárate, ya que en ciertos momentos de la trama, el detalle visual es tan elevado que te provocará un sobresalto o una genuina repulsión ante lo que estás viendo en pantalla.

Sin duda, la nota más alta para Onimusha: Way of the Sword se la lleva su dirección de arte, un tributo espectacular a la esencia oscura de la saga y, por supuesto, al folklore japonés. Aunque no podemos revelar demasiado, la sección de los casos curiosos presume uno de los apartados artísticos más hermosos y cautivadores que nos ha tocado presenciar en lo que va del año.

En lo que respecta al performance del juego, disfrutamos la aventura en un PS5 estándar conectado a una pantalla 4K, y la experiencia fue muy buena. Como ya es costumbre, el título ofrece dos modos visuales: rendimiento, que prioriza la fluidez, y calidad, que apuesta por el 4K. Nosotros optamos por la primera configuración y, créenos, la jugabilidad fue suave como mantequilla. No nos topamos con caídas de frames ni con esos molestos errores de programación como el pop in o texturas que tardan en aparecer.

Los genios de Capcom acaban de dar una cátedra magistral sobre el arte de resucitar una franquicia legendaria

A diferencia de otros pesos pesados como Resident Evil, esta entrega no cuenta con doblaje al español latino, no obstante, los subtítulos sí están adaptados con el sabor de nuestra región. Nuestra recomendación de oro es que lo juegues con una buena barra de sonido y en japonés, que le da esa pizca de autenticidad que nos encanta. 

La banda sonora es otro aspecto a destacar, cargada con todo el misticismo del Japón antiguo y ejecutada con una maestría envidiable. Las melodías saben perfectamente cuándo inyectar tensión o alegría, haciéndonos pensar de inmediato en las grandes joyas del cine nipón de antaño, donde un mundo decadente está esperando a su héroe.

Onimusha: Way of the Sword, ¿vale la pena?

En este punto, la respuesta a nuestra pregunta inicial es obvia: por supuesto que vale la pena. Onimusha: Way of the Sword nos regala una narrativa redonda, sazonada con un reparto carismático y secuencias que logran generar una respuesta emocional.

El gameplay es una auténtica delicia que, si bien rinde tributo a sus raíces, se siente tan fresco y actual que te va a atrapar sí o sí, todo envuelto en un apartado visual impresionante. Los genios de Capcom acaban de dar una cátedra magistral sobre el arte de resucitar una franquicia legendaria, así que no lo dudes, este título es un obligado para tu botín de este 2026. 


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