Marvel’s Wolverine demuestra que Insomniac sabe hacer mucho más que Spider-Man: el resultado es una aventura visceral con una historia sorprendentemente madura

Marvels Wolverine Resena

Jesús Zamora

Editor

Tras el éxito más bien continuista que resultó ser Marvel’s Spider-Man 2, Insomniac Games vuelve con otro juego de superhéroes bajo el brazo, en esta ocasión protagonizado por el mutante más violento y borracho de la Casa de las Ideas: Wolverine.

Con un enfoque considerablemente distinto al presentado en los juegos del Trepa Muros, este título mutante ofrece una propuesta muchísimo más lineal, pero también más visceral, madura en su narativa y volcada al combate puro. ¿Acaso eso ha sido suficiente como para hacer de Marvel’s Wolverine una obra con valía por sí misma? Estamos a punto de averiguarlo.

Es el mejor en lo que hace...

Tomando una profunda inspiración en la legendaria etapa de Chris Claremont, la identidad que cimentó el breve pero definitorio paso de Frank Miller, y las icónicas historias de Larry Hama, Marvel's Wolverine reconfigura los elementos más esenciales del personaje para crear una obra con voz propia.

Dicho enfoque resulta novedoso incluso para quienes llevan años consumiendo historias del mutante y es que al liberarse de las ataduras del canon tradicional, resulta imposible predecir el rumbo del guion, otorgándole a Insomniac carta blanca para sorprender al jugador con los giros de su trama.

Lo primero que tienes que saber es que en la Tierra-1048 (el mismo Universo donde se desarrollan los juegos de Spider-Man) los X-Men no existen y nunca han existido. Bajo esta premisa, la historia nos arroja desde un inicio en medio de la acción con el suicida rescate de Nathaniel Essex, el líder del Equipo X, un escuadrón conformado por Sabretooth, Mystique y nuestro protagonista, Logan.

Bajo esa impactante capa de gore, los cimientos del sistema de combate son viejos conocidos: la fórmula de Batman Arkham.

El malvado Bolivar Trask ha secuestrado a Essex en su fanático afán de erradicar a la especie mutante, y aunque en principio Trask se erige como el gran némesis a vencer, la trama cambia rápidamente de dirección dejando claro que no todo es lo que parece.

No queremos destriparte los detalles, pues descubrir la verdad paso a paso es una experiencia que vale muchísimo la pena. Sin embargo, podemos adelantar que lo que en principio parece un objetivo claro para Logan, se transforma radicalmente al cruzarse con el rescate de un grupo de mutantes supervivientes entre los que se encuentra Jean Grey.

Lo que más nos gustó es que el juego confía en la madurez del jugador: muchas piezas quedan en el aire, dejándole la tarea de interpretarlas y darles sentido. A lo que se añade la propia naturaleza del antihéroe de Marvel (un personaje que históricamente ha vivido muchas vidas, casi siempre sepultadas por el olvido y el trauma), haciendo de la narrativa todo un thriller psicológico.

No nos cansaremos de repetirlo: la historia es realmente increíble y se consolida, sin lugar a dudas, como una de las mejores del antihéroe en cualquier medio y el verdadero plato fuerte de Marvel's Wolverine. De hecho, fue la historia lo que nos mantuvo enganchados hasta los créditos del juego, y menos mal que fue así, porque, lamentablemente, la experiencia con su gameplay nos dejó un sabor de boca muy distinto.

Saca las garras: vamos a bailar

A diferencia de lo visto en los juegos del Cabeza de Red, el combate en Marvel’s Wolverine es brutalmente violento. Hablamos de una experiencia visceral, donde los desmembramientos, sangre a raudales y un daño físico que alcanza auténticas cotas de body horror, inundan la pantalla. Es todo un espectáculo. Sin embargo, bajo esa impactante capa de gore, los cimientos del sistema de combate son viejos conocidos, apoyándose casi por completo en la fórmula que la saga Arkham de Batman estandarizó hace años.

El diseño de los enfrentamientos se fundamenta en un flujo rítmico que intercala ataques ágiles con esquivas, parrys y contraataques para controlar a múltiples enemigos a la vez. La novedad radica en un medidor de furia que se rellena conforme encadenamos golpes: alcanzar el primer segmento te garantiza una regeneración salvadora si caes en batalla, mientras que llenarlo por completo desata un estado de frenesí que permite a nuestra Aguja Dinámica ejecutar devastadores finishers para limpiar zonas en segundos.

A este núcleo jugable se le suman las ya clásicas mecánicas de progresión. Invertir los puntos obtenidos al subir de nivel en el Árbol de Técnicas o en el de Adaptaciones nos otorga nuevos ataques, movimientos especiales y mejoras pasivas. Si bien esto hace que el combate se sienta muy fluido al principio, pronto se asoma uno de los grandes problemas del título: la monotonía. El repertorio de combos carece de verdadera profundidad, volviendo los enfrentamientos bastante repetitivos con el paso de las horas.

Las animaciones son una locura: su nivel de detalle no solo hacen brillar el combate, también elevan la expresividad de los personajes. 

A esta fatiga no le ayuda el escaso abanico de amenazas, que se reduce a solo cuatro facciones (soldados de Trask, Reavers, miembros de La Mano y Centinelas) con sus respectivas variantes. Peor aún es el diseño de los jefes finales: lejos de exigirnos dominar las mecánicas del juego, resultaron ser simples esponjas que absorbían daño sin representar un desafío verdaderamente estimulante.

Parte de esta falta de sazón en el gameplay nace de la propia naturaleza de nuestro protagonista. El emblemático factor de curación de Wolverine, aunque visualmente increíble por cómo regenera el tejido muscular en tiempo real, mitiga bastante la dificultad. Para ser sinceros, a lo largo de la campaña morimos más veces por calcular mal un salto hacia un precipicio que a mano de los enemigos.

El juego ofrece cinco niveles de dificultad, y aunque arrancamos en la opción predeterminada ("El Mutante"), el escaso reto nos empujó a subirla a "El Mejor". Tristemente, aunque este nivel es lógicamente más punitivo en cuanto al daño recibido, la inteligencia artificial y las mecánicas no cambiaron lo suficiente como para hacernos sentir el real y descarnado peligro al que Wolverine suele enfrentarse en las páginas de sus cómics.

Por si esto no fuera suficiente, el ritmo de la aventura sufre de un mal endémico que termina por lastrar la experiencia: el abuso desmedido de los Quick Time Events. Hay muchísimos, y lo peor es que resultan tan anecdóticos que, en nuestras pruebas, logramos superar secuencias enteras simplemente presionando R2, incluso cuando el indicador en pantalla nos exigía pulsar L1 o cualquier otro botón.

Marvel's Wolverine es un título extremadamente cinemático y por eso da la sensación de que Insomniac abusó de este recurso para que el jugador sintiera que "estaba haciendo algo" durante las escenas de video, algo que lejos de mantenernos inmersos, nos provocó un bajón tremendo.

Olfateando, porque hay "algo" en el aire

Nuestra cacería nos llevará a través de locaciones sumamente icónicas para el personaje, desde los gélidos bosques de Canadá, pasando por la mística de Japón, hasta llegar a los sórdidos bajos fondos de Madripoor. En términos estructurales, el título apuesta por un diseño marcadamente lineal, aderezado de vez en cuando con pequeñas áreas semiabiertas. Sin embargo, la exploración en estos mapas peca de ser excesivamente guiada.

Gran parte del tiempo nos orientaremos presionando R3 para fijar un marcador en pantalla, o empleando los "sentidos" de Lobezno, una mecánica que lamentablemente se reduce a seguir una estela de luz azul en el suelo. Como ligero aliciente exploratorio, el juego aprovecha muy bien el altavoz del DualSense para emitir sutiles pistas auditivas que nos guían hacia cajas con materiales (vitales para tejer trajes alternativos) o lámparas que, al destruirlas, nos recompensan con un modesto puñado de experiencia.

A la hora de desplazarnos por estos escenarios, la promesa de encarnar a un depredador como Wolvie se queda un tanto a medias. Si bien podemos esprintar y ejecutar animaciones de parkour, el sistema de movilidad está muy limitado. Escalar estructuras no ofrece una verdadera libertad, pues nos limita a usar bordes predeterminados y guiados por las clásicas manchas de pintura.

Completar la campaña nos tomó alrededor de 26 horas, y para quienes busquen alargar la cacería, el título cuenta con New Game+.

Entendemos que un juego de este estilo no necesita el mundo abierto de Spider-Man, y de hecho, su enfoque lineal le sienta bien. El problema es que los escenarios son demasiado restrictivos y abusan de las paredes invisibles.

Más allá del plano terrenal, la campaña esconde una capa adicional de contenido opcional a través de unas misteriosas "Puertas de Pesadilla" desperdigadas por el entorno. Estos umbrales nos transportan directamente al subconsciente de Logan, traduciendo sus recuerdos reprimidos en distintas salas de desafío. Aquí donde enfrentamos retos de supervivencia contra hordas, o bien, intensas fases de plataformeo y carreras de obstáculos a contrarreloj.

Desafortunadamente, la variedad acá también se agota rápido, y aunque el lore que resguardan estos rincones es genuinamente interesante, el juego decide entregarlo a través de bloques de texto. Al final, estas incursiones oníricas terminan valiendo la pena mucho más por los  Puntos de Adaptación que nos otorgan como recompensa, que por el placer de jugar los niveles en sí.

Un juego visceralmente hermoso

En lo que respecta a su apartado técnico y gráfico, Marvel’s Wolverine es, sin exagerar, uno de los títulos más bonitos que ha firmado Insomniac Games. Recorrer los callejones neón de Japón o las zonas más acaudaladas de Madripoor, infiltrarnos en instalaciones secretas o perdernos en la espesura de los bosques resulta una auténtica gozada.

La iluminación, las texturas y los modelados sacan un provecho fantástico del hardware de PS5, en donde probamos este juego. Las animaciones también son una locura: su altísimo nivel de detalle no solo hace brillar el combate, sino que eleva enormemente la expresividad de los personajes. Eso sí, dado el corte fotorrealista que envuelve al título, resulta hasta cómico equipar a Logan con sus mallas clásicas de los cómics. Definitivamente, la estética del juego hace que los atuendos urbanos le sienten mucho mejor.

Para disfrutar de este despliegue, el menú nos ofrece dos alternativas. El Modo Calidad, que apuesta por una resolución 4K y Ray Tracing a 30 cuadros por segundo, y el Modo Rendimiento, que corre a 1440p, manteniendo sorprendentemente el trazado de rayos a unos 60 cuadros por segundo.

En cuanto a estabilidad, la experiencia fue sólida, aunque no impecable: sufrimos un cierre inesperado del juego y nos topamos con algunos bugs, como el cabello de Jean Grey atravesando su rostro o estructuras atoradas en el cuerpo de algún enemigo. Afortunadamente, fueron incidentes más bien esporádicos y nunca rompieron con nuestra experiencia.

Donde la inmersión se mantuvo intacta fue en el apartado sonoro, particularmente gracias al excepcional doblaje latino. Las actuaciones de voz están perfectamente logradas, pero debemos hacer una reverencia obligada a Humberto Solórzano. Escuchar a quien le ha dado voz al mutante prácticamente desde la segunda película de los X-Men de FOX fue un deleite absoluto: el señor le sigue raspando chido.

Los efectos de sonido también merecen una mención gracias al uso del altavoz del DualSense, que nos hizo escuchar de cerca cada snikt de forma más que satisfactoria. La otra cara de la moneda es su banda sonora: tras decenas de horas a los mandos, somos incapaces de recordar una sola pista musical.

Si lo que buscas es una gran aventura protagonizada por Wolverine, el juego cumple y ofrece una historia lo suficientemente sólida.

Completar la campaña nos tomó alrededor de 26 horas. Para quienes busquen alargar la cacería, el título cuenta con New Game+, permitiéndonos conservar nuestra experiencia, niveles y las ramas del árbol de habilidades ya desbloqueadas. Además cuenta con varios coleccionables: botellas de alcohol con nombres que referencian sagas emblemáticas de los mutantes, un guiño curioso, además de un extenso guardarropa para nuestro protagonista.

Y hablando de trajes, como ya mencionamos, los diseños de corte realista son los que mejor le sientan al tono del juego, pero hay uno que se corona como el indiscutible favorito: la skin basada en el diseño Frank Quitely para el run de Grant Morrison. Logan luce tan ridículamente sensual con ese atuendo de cuero que, en más de una ocasión, nos hizo dudar de nuestra al parecer cada vez más maleable heterosexualidad.

Marvel’s Wolverine: ¿vale la pena?

Después de tantas horas acompañando a Logan en su viaje, la pregunta es inevitable: ¿vale la pena Marvel’s Wolverine? Creo que sí, pero no necesariamente por las razones que uno podría esperar. Si lo que buscas es una gran aventura protagonizada por Wolverine, el juego cumple y ofrece una historia lo suficientemente sólida como para justificar la compra.

Ahora bien, si esperas un sistema de combate que revolucione el género, aquí es donde conviene moderar las expectativas. Sus problemas de diseño y ritmo están demasiado presentes como para llamarlo una obra imprescindible. En nuestra opinión, es un juego recomendado especialmente para los fans más hardcore del antihéroe que, con justa razón, se jacta de ser el mejor en lo que hace... aunque lo que hace no sea nada agradable.


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