Beast of Reincarnation confirma que Game Freak puede ir mucho más allá de Pokémon: el resultado es un delicioso RPG de acción con una dirección artística espectacular

Beast Of Reincarnation Resena

Jesús Zamora

Editor

El 70% de los juegos realizados por Game Freak desde 1996 y hasta la actualidad son, vaya sorpresa, exclusivamente de Pokémon. Y en este sentido, más o menos desde Pokémon X / Y hasta el espantoso Escarlata y Púrpura, la empresa japonesa ha sido constante en entregarnos experiencias mal optimizadas, con bugs, popping y un largo etcétera tan infame como desconcertante. Por eso, cuando anunciaron Beast of Reincarnation, no pudimos evitar enarcar las cejas con escepticismo, pues lucía completamente diferente de todo a lo que el estudio nos ha acostumbrado. 

Y la verdad es que sí es un juego muy diferente de lo que suele hacer Game Freak con el universo de los Pikachus y los Charizards: Beast of Reincarnation, disponible para PS5, Xbox Series X|S y PC, se siente muchísimo más ambicioso, más maduro en su narrativa y mucho más complejo en su gameplay. ¿Pero acaso eso es suficiente como para destacar en un mercado cada vez más saturado de propuestas que buscan convertirse en el próximo gran éxito? ¡Averigüémoslo!

Tú y tu perro enfrentándose al fin del mundo

Beast of Reincarnation nos cuenta la historia de Emma, una joven infectada por una misteriosa plaga que vive como marginada en un Japón postapocalíptico del año 4026. Acompañada por su leal perro Koo, una entidad que solo Emma es capaz de ver llamada Violeta, una frágil niña que responde al nombre de Kagura y un viejo lobo de mar al que todos conocen como Brad, Emma deberá aprender a dominar la extraña mutación que corre por sus venas y enfrentarse a Malefactos, feroces bestias mutantes, y a los Gólems, peligrosas máquinas cuya mente ha sido corrompida, con el objetivo final de acabar con la Bestia de la Reencarnación y devolver la esperanza a este mundo sumido en ruinas.

Lo cierto es que la premisa es mucho más sencilla de lo que uno podría imaginar, aunque la estructura no duda en recurrir a saltos entre el pasado y el presente, sin seguir un orden cronológico, para mantener el misterio y, poco a poco, ir develando los secretos de la trama general.

Dicho esto, tenemos que admitir que la historia nos recordó bastante a obras como La princesa Mononoke en su manera de presentar la naturaleza y a los personajes que viven en conflicto con ella (y también porque tiene un perro gigante), pero especialmente a Nausicaä del Valle del Viento por su ambientación postapocalíptica y esa idea de una naturaleza que ha dejado de ser un simple escenario para convertirse en una fuerza que condiciona la vida de quienes habitan este mundo.

Que quede claro: pese a sus semejanzas, estamos ante un juego mucho menos complicado que Sekiro

Podríamos hablar de más influencias cachadas al vuelo, como NieR, Evangelion, Ghost in the Shell, la filosofía del transhumanismo o el eterno debate entre antropocentrismo y ecocentrismo.

Una vez más: la historia de Beast of Reincarnation es más sencilla en su forma de lo que cualquiera se podría imaginar, un shonen, por decirlo de alguna manera, pero en el fondo se nota que Game Freak ha querido ofrecernos un relato más profundo, una historia de fantasía y ciencia ficción capaz de remover y hacer reflexionar al espectador dispuesto a ahondar en sus recovecos.

Un poco de Sekiro, una cucharadita de NieR y aderezamos con Final Fantasy 

En esencia, Beast of Reincarnation es un RPG de acción que mezcla ataques en tiempo real con una caja de comandos muy a lo Final Fantasy VII Remake, donde puedes ralentizar el tiempo para elegir entre las habilidades de Koo y ejecutar combos combinados.

Nuestra tarea consiste en superar una serie de amplias zonas que podremos explorar libremente, plagadas de peligros como Malefactos y Gólems, pero también de recompensas que nos permitirán hacer menos complicada nuestra aventura. Al final de cada mapa nos espera un Nushi, un Malefacto que pondrá a prueba todas nuestras habilidades y al que tendremos que derrotar para poder continuar hacia la siguiente etapa.

Como muchos podrán haber advertido desde los primeros avances, el combate de este juego es muy parecido al de Sekiro: Shadows Die Twice, es decir, se basa en aprender los patrones de los enemigos, bloquear sus ataques en el momento justo y aprovechar cada apertura para romper su postura y contraatacar.

No obstante, estamos ante un juego mucho menos complicado que el de FromSoftware, no solo porque permite elegir entre distintos niveles de dificultad al comenzar la campaña (los clásicos modos fácil, normal y difícil), sino porque las ventanas para ejecutar parrys son un poco más generosas y el combate pone a nuestra disposición distintas herramientas, como arcos y ballestas. Estas últimas son bastante eficientes y, si subimos su nivel al máximo, prácticamente podemos llegar al punto de jugar como si estuviéramos en un shooter.

Asimismo, el juego incorpora un árbol de habilidades que nos permitirá desbloquear nuevas técnicas y definir poco a poco nuestro estilo de combate. Las opciones son bastante variadas y cada una tiene su chiste, por ejemplo: podemos aterrizar con un poderoso mandoble para acabar con un grupo de enemigos, hacer brotar flores y ramajes gigantescos capaces de aturdirlos y golpearlos, por solo mencionar un par.

A esto se suman distintos estados ofensivos que podremos aprovechar según el equipo que llevemos, como abrasión, corrosión o veneno, ideales para aumentar el daño de manera pasiva. Igual podremos recurrir al sigilo para eliminar de un solo tajo a los enemigos que no hayan detectado nuestra presencia así como curarnos con viales especiales y limitados que tendremos que utilizar estratégicamente, pues tomar una de estas curaciones es algo lento y hacerlo en medio de una pelea nos distraerá y nos convertirá en un blanco fácil para los ataques enemigos.

Beast of Reincarnation es un juego complicado aun en el modo fácil, y una simple distracción puede acabar con nuestra vida en cuestión de segundos

Por su parte, Koo cuenta con su propio árbol de habilidades y combate, aunque sus acciones son gestionadas mayormente por la IA. Por supuesto, eso no significa que tengamos que dejarlo todo en sus patas: puede morir si lo dejamos a su suerte, así que tendremos que ser cuidadosos con él. A favor, una vez que llenemos una barra especial mediante nuestros ataques o parrys, podremos darle órdenes muy específicas, como inmovilizar a los rivales, lanzar letales proyectiles de madera o acabar de un solo golpe con un enemigo poderoso si el perro tampoco ha sido detectado.

Para poner a prueba todas estas herramientas tendremos que enfrentarnos a una buena variedad de enemigos. Los Gólems presentan diferentes tipos de amenazas según su función en combate: algunos, más débiles, se dedican a sembrar minas por el escenario para complicarnos el movimiento, algunos lanzan flechas envenenadas, otros, con un solo brazo, compensan con poderosos ataques de espada.

De igual forma encontraremos máquinas capaces de agredirnos con láseres y combinar estos disparos con devastadores ataques cuerpo a cuerpo, además de otras que funcionan como minijefes y que prácticamente son armaduras samurái en esteroides. Los Malefactos tampoco se quedan atrás: jabalíes, osos, águilas, alces, salamandras. Cada enemigo cuenta con su propio set de movimientos y será vital entender su set de movimientos.

Beast of Reincarnation es un juego complicado aun en el modo fácil, y una simple distracción puede acabar con nuestra vida en cuestión de segundos: basta con que el robot más débil nos conecte tres tajos para mandarnos directamente al otro mundo. A estas alturas, ya te habrás dado cuenta de que el juego se aleja por completo del sistema de combate al que Game Freak nos tiene acostumbrados con Pokémon.

Un RPG que se sale de lo habitual en Game Freak

Muy en la línea de los souls, la experiencia en este RPG se mide por la obtención de Ámbar, que conseguiremos al acabar con los enemigos y que marca buena parte de los sistemas de progresión del juego, además de funcionar como su moneda. Con él podremos mejorar nuestro armamento y comprar objetos a los distintos mercaderes desperdigados por este mundo, sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en los juegos de FromSoftware, no perderemos esta experiencia si morimos en combate.

Pero el Ámbar no es lo único que obtendremos de nuestros contrincantes: cada enemigo derrotado nos dará Puntos de Atributo, que nos permitirán aumentar de manera permanente aspectos como la Fuerza, la Vitalidad y la Floración (las habilidades especiales, vaya), así como Puntos de Habilidad con los que podremos desbloquear segmentos en el amplio árbol de habilidades de Emma y Koo. 

Adicionalmente, para mejorar nuestros stats, la pequeña Kagura preparará distintos platillos con los que podremos aumentar de manera permanente atributos como los puntos de vida, la defensa o incluso la probabilidad de ataques críticos, así que explorar cada recoveco con tal de conseguir un tomate, papas, pescado, arroz o incluso recetas será importantísimo si queremos volvernos más fuertes.

La dirección artística de Beast of Reincarnation es majestuosa, siendo nuestra favorita en cualquier juego de Game Freak

Como centro de operaciones contamos con Bauera, el Caminante de Limpieza, un imponente mecha que bien pudo haber diseñado Katsuhiro Otomo y que, además de servirnos como medio de transporte entre los distintos mapas, será nuestro refugio durante la aventura.

Tendremos que regresar a él de vez en cuando, ya sea para ducharnos y de paso bañar al travieso Koo (lo que nos permitirá aumentar nuestra relación con el perro y, por ende, las habilidades del animal y la sinergia en nuestros ataques combinados), gestionar y plantar diversos alimentos para la cocina de Kagura, mejorar el nivel de nuestro equipo, dormir para recuperar energías, guardar la partida o simplemente hablar con la tripulación para obtener más cachos de historia.

Verticalidad y horizontalidad en un mundo desolado

Como mencionamos líneas arriba, este no es un mundo abierto, sino una serie de mapas interconectados, muy parecido a lo visto, por ejemplo, en Dragon Quest XI. Tendremos que superar cada zona para progresar en la historia, pero eso no significa que debamos limitarnos a seguir el objetivo que aparece marcado en el mapa.

Cada región es enorme y está repleta de rincones por explorar, ya sea para descubrir secretos o más lore, alimentos, Ámbar, dar con fogatas para descansar y reponer fuerzas (al más puro estilo souls), o bien enfrentarnos a campamentos repletos de enemigos con el aliciente de recibir una jugosa recompensa al final de la jornada.

La verticalidad de cada escenario aumenta considerablemente sus posibilidades de exploración y, si eres, como nosotros, un obseso de revisar hasta el último píxel del mapa, te verás subiendo edificios derruidos, atravesando puentes caídos y recorriendo estructuras desvencijadas para descubrir todos sus secretos.

Para hacerlo contamos con una especie de extensión vegetal que podremos utilizar de distintas maneras: crear puentes entre edificios, impulsarnos con un salto para alcanzar lugares aparentemente imposibles o lanzarla para colgarnos de determinados puntos, en una mecánica que recuerda bastante a lo visto en Sekiro.

Cada mapa está lleno de cuevas y entresijos cuya entrada puede ser fácil pasar por alto, pero afortunadamente Koo también podrá echarnos una pata durante la exploración. El can podrá entregarnos determinados objetos que se hayan encontrado en su deambular o señalar mediante íconos en el mapa la ubicación de algún cofre o santuario que de otro modo podríamos pasársenos por alto.

El juego más bonito en toda la historia de Game Freak

La dirección artística de Beast of Reincarnation es, sencillamente, majestuosa y, por lo menos nosotros, creemos que Game Freak jamás había alcanzado este nivel de detalle en ninguno de sus juegos. Y no hablamos de gráficos hiperrealistas, sino de una dirección artística que sabe capturar la belleza de un mundo desolado por la ausencia humana y sometido a la imponente fuerza de la naturaleza.

En un mercado atiborrado de experiencias “postapocalípticas”, Beast of Reincarnation consigue destacar al combinar el mecanicismo absurdamente detallado del ya mencionado Katsuhiro Otomo con los desoladores paisajes naturales de un Caspar David Friedrich. Esta mezcla se traslada también al aspecto de sus personajes, desde los pocos humanos que encontraremos hasta los Gólems y los Malefactos: cada diseño es único y refleja el mimo que el estudio ha puesto en este apartado.

Nos encontramos con problemas técnicos que, para nuestra desgracia, ya son una constante en los juegos de Game Freak

En lo que respecta al apartado sonoro, cada mapa se acompaña de una pieza musical específica, muy en la línea de la balada J-pop. No está mal, pero una vez que llevas dos horas explorando la misma zona puede llegar a cansar, y desactivar la música significa perdernos todas las composiciones que pueblan los escenarios, desde piezas específicas para los enfrentamientos hasta melodías más sombrías pensadas para los ambientes más claustrofóbicos.

Muy del otro lado está el diseño sonoro intradiegético, que nos parece sencillamente extraordinario: el ruido de nuestra espada durante los combates, el sonido de los robots al ser destruidos, nuestros pasos sobre el pasto e incluso, si ponemos atención, el inconfundible canto de las cigarras japonesas que cualquier fan del anime reconocerá al instante.

Y esto último nos parece especialmente interesante, no solo porque se trata de un sonido profundamente ligado a la identidad de Japón, sino porque demuestra cómo el juego también utiliza el sonido para contar su historia: las cigarras están ahí porque la naturaleza siguió su curso mientras el ser humano se alejaba de ella, hasta que finalmente solo ella sobrevivió. En conjunto, la dirección artística de Beast of Reincarnation está a otro nivel y, a nuestro gusto, es lo mejor que Game Freak ha hecho hasta ahora.

¡Clásico de Game Freak!

Y precisamente porque el juego destaca tanto en su apartado artístico, nos parece lamentable que su rendimiento deje bastante que desear en esta primera versión. Probamos Beast of Reincarnation en PS5 y, entre el Modo Calidad y el Modo Rendimiento, nos decantamos por este último, especialmente porque estamos ante un juego que exige la mayor precisión posible durante los combates.

Aun así, nos encontramos con algunos de esos problemas técnicos que, para nuestra desgracia, ya han sido una constante en los juegos de Game Freak: el popping aparece con demasiada frecuencia, bajones en el framerate cuando hay muchos objetos en pantalla y la iluminación directamente parece hacer lo que le da la gana en determinados momentos.

Por ejemplo, mientras explorábamos una caverna pasamos a otra sección, volteamos hacia atrás y de pronto todo estaba iluminado como si hubiéramos salido a plena luz del día. Bastó con retroceder unos pasos para que la iluminación volviera a cambiar.

A esto se suma que algunas texturas pierden una cantidad considerable de calidad cuando observamos los escenarios a distancia, convirtiendo amplias secciones de bosque en montones informes de plastilina. La cámara tampoco ayuda, especialmente en espacios cerrados, donde puede resultar bastante problemática.

Y luego están los bugs, algunos incluso bastante graciosos, aunque no por ello deberían estar ahí. En una ocasión, mientras descansábamos junto a una fogata, Koo comenzó a girar de manera errática sobre su propio eje como si fuera un Beyblade. Así que solo podemos esperar que Game Freak solucione estos problemas lo antes posible con un futuro parche.

Beast of Reincarnation, ¿vale la pena?

Fuera de los problemas de rendimiento que sí requieren atención, Beast of Reincarnation es una aventura que merece muchísimo la pena, especialmente si buscas algo que se aleje de las fórmulas más conocidas de Game Freak. Su combate, exploración y sistemas de progresión consiguen formar un conjunto sólido y, sobre todo, demuestran que el estudio es capaz de hacer mucho, pero mucho más que Pokémon.

Estamos ante una muestra de lo que Game Freak puede conseguir cuando se atreve a salir de su zona de confort. Beast of Reincarnation no es perfecto, pero es humano, y representa un paso enorme para un estudio que durante años parecía incapaz de desprenderse de las limitaciones de su franquicia más popular. Este podría ser el comienzo de una etapa completamente distinta para el estudio y ahora solo queda esperar que siga este camino, que tome lo aprendido y lo lleve, con esta pasión, a sus próximos proyectos.


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